La administración estadounidense, bajo el liderazgo de Donald Trump, ha decidido no prolongar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por otros dieciséis años. Esta determinación, confirmada por el representante comercial Jamieson Greer, implica que el trascendental acuerdo comercial entrará ahora en un régimen de evaluaciones anuales con sus socios de México y Canadá. La noticia surgió tras una cumbre virtual que reunió a Greer con el secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, y el ministro de Comercio canadiense, Dominic LeBlanc.
Según las declaraciones de Greer, Washington no está dispuesto a dar luz verde a una extensión sin más. El funcionario estadounidense expresó que existen «cuestiones significativas» que demandan correcciones para equilibrar las balanzas comerciales entre las naciones. Esta postura subraya una preocupación por lo que consideran desajustes en el flujo de bienes y servicios bajo el marco actual del tratado.
A pesar de esta postura, es fundamental aclarar que el T-MEC no se disuelve. El artículo 34.7 del pacto, que reemplazó al antiguo TLCAN en julio de 2020, estipula que la falta de una ratificación de prórroga por parte de uno de los miembros automáticamente activa un ciclo de revisiones cada año. Este mecanismo está diseñado para mantener el tratado operativo hasta el año 2036, la fecha original de su vencimiento, a menos que alguna de las partes decida retirarse antes de ese plazo.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum ya había anticipado este escenario. En su habitual conferencia matutina, Sheinbaum aseguró que «el tratado se mantiene por los próximos 10 años» y enfatizó que el presidente Trump no posee la facultad de anularlo unilateralmente mediante un decreto. Cualquier intento de cancelación requeriría la aprobación de los respectivos congresos de los tres países involucrados, garantizando así una mayor estabilidad al acuerdo a pesar de las tensiones actuales.
Fuente original: Infobae

