El sector bancario de Perú atraviesa un período de notable prosperidad, registrando un impresionante crecimiento en sus ganancias durante los primeros cinco meses de 2026. Según los datos oficiales de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), las utilidades netas acumuladas alcanzaron los S/ 6.967 millones, lo que representa un significativo aumento interanual del 23,4%.
Este robusto desempeño no solo subraya una expansión en la actividad de intermediación financiera, sino que también es el resultado de una gestión más eficiente y una disminución en los costos asociados al riesgo de crédito. Expertos en finanzas atribuyen este crecimiento a una combinación de factores, incluyendo un incremento del 7,6% en el volumen de créditos directos otorgados y un 7,1% en los ingresos financieros. Además, los ingresos por servicios financieros experimentaron un dinamismo del 12,6%.
La expansión crediticia fue generalizada en todos los segmentos del mercado. Los créditos mayoristas crecieron un 4,2%, mientras que los minoristas avanzaron un 10,4% y los créditos personales un 10,8%. Destaca el impulso en los segmentos orientados a las pequeñas y medianas empresas (Pymes), con un aumento del 12%, y las micro y pequeñas empresas (Mypes), que vieron un crecimiento del 9,4%. Los créditos de consumo lideraron la expansión con un 14%, y los hipotecarios también mostraron un avance del 7,3%.
A pesar de este panorama favorable, el informe también señala desafíos persistentes. Si bien el índice de morosidad general bajó a un 2,8%, la concentración de incumplimientos sigue siendo alta en los segmentos de menor escala: la mediana empresa presenta una morosidad del 8,8%, la pequeña del 8,4% y la microempresa del 4,6%. Esto indica que estos sectores siguen siendo los más vulnerables a las fluctuaciones económicas. No obstante, la banca peruana exhibe una sólida política de provisiones, con un índice de cobertura de cartera atrasada del 181,2%, lo que garantiza una buena capacidad para afrontar posibles deterioros futuros.
En cuanto a los modelos de negocio, la banca especializada en retail y consumo fue la que más impulsó el crecimiento de utilidades, con una expansión del 50,5%. La banca mixta también tuvo un buen desempeño con un avance del 19,6%. Sin embargo, la banca corporativa y empresarial experimentó una contracción del 3,6%, lo que sugiere una mayor competencia y menor dinamismo en el financiamiento a grandes corporaciones.
Fuente original: Infobae

