Un dramático episodio de negligencia médica en Italia ha culminado con una sentencia judicial millonaria. Un hombre de 68 años quedó tetrapléjico en 2018 tras someterse a una cirugía de columna en el hospital de Rávena, y ahora el centro de salud fue condenado a indemnizarlo con más de 1,4 millones de euros, más intereses, por las graves secuelas. Así lo determinó el tribunal civil de Rávena, que encontró al hospital responsable de lo ocurrido, según informó el medio local Corriere della Sera.
El paciente había ingresado para una intervención ortopédica de estabilización vertebral, específicamente una «descompresión y artrodesis pedicular con tornillos de titanio». La operación se realizó sin que el hombre presentara ningún signo previo de infección. Sin embargo, apenas una semana después, el 28 de diciembre de 2018, comenzaron a manifestarse los primeros y preocupantes síntomas que cambiarían su vida para siempre.
La complicación surgió a raíz de una severa infección provocada por la bacteria Staphylococcus aureus, un patógeno ampliamente reconocido por el Instituto Superior de Sanidad como uno de los más peligrosos y extendidos a nivel global. Esta bacteria, que puede encontrarse tanto en la comunidad como en entornos hospitalarios, es capaz de causar infecciones gravísimas como neumonías, meningitis y osteomielitis. Además, en este caso, se trataba de una cepa resistente a la meticilina (MRSA), lo que dificultó enormemente su tratamiento y complicó aún más el panorama clínico del paciente.
El proceso de recuperación se extendió por casi dos años, durante los cuales el hombre fue trasladado a distintos centros para intentar rehabilitarse. Lamentablemente, el diagnóstico final fue devastador: «tetraparesia secundaria, insuficiencia renal e insuficiencia hepática». La sentencia judicial es contundente al señalar que los daños neurológicos son irreversibles y no existe ninguna posibilidad de recuperación. El fallo enfatiza que el paciente no tenía infección al momento de la cirugía y que la infección profunda postoperatoria estuvo directamente relacionada con la intervención.
La investigación procesal reveló que el hospital de Rávena no pudo demostrar haber tomado todas las precauciones necesarias para prevenir infecciones intrahospitalarias, ni haber aplicado los protocolos exigidos por la normativa vigente. Un punto crucial destacado por el tribunal fue la ausencia de documentación sobre los métodos de desinfección del campo operatorio y la preparación del sitio quirúrgico, elementos fundamentales en cualquier procedimiento quirúrgico para garantizar la seguridad del paciente.
Esta resolución judicial subraya la vital importancia de la prevención de infecciones en entornos hospitalarios, especialmente frente a bacterias tan resistentes. La falta de controles y la no aplicación de protocolos adecuados pueden tener consecuencias catastróficas y permanentes para los pacientes y sus familias. La millonaria indemnización busca compensar los profundos daños y secuelas sufridos por el hombre y su entorno a raíz de esta tragedia evitable.
Fuente original: Infobae

