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Un lazo contra la soledad: la historia de amistad entre una adulta mayor y su voluntario en España

25/06/2026 3 min de lectura Por Redacción
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En el corazón de Sevilla, España, cada martes por la tarde se repite un ritual que trasciende el simple voluntariado. Nieves Vegal, de 82 años, recibe en su hogar del barrio de Triana a Diego Moreno García, de 49. Lo que comenzó hace dos años como una visita solidaria se ha transformado en una profunda y genuina amistad, demostrando el poder de la conexión humana frente a la soledad.

Esta emotiva historia es un ejemplo del trabajo de Solidarios para el Desarrollo, una organización con más de tres décadas de trayectoria en la construcción de una sociedad más inclusiva. Nacida en la Universidad Complutense de Madrid, la iniciativa se enfoca en acompañar a personas que enfrentan discriminación, exclusión o, como en el caso de Nieves, la invisibilidad que a menudo acompaña a la soledad de los adultos mayores.

Para Nieves, la llegada de Diego fue una verdadera bocanada de aire fresco tras un período difícil. Luego del fallecimiento de su marido hace casi nueve años, atravesó una profunda depresión. «Tengo dos hijos, pero él es extraordinario. Yo le digo mi tercer hijo», cuenta Nieves con una sonrisa, destacando la confianza y la compañía que encontró en su voluntario. «Hablamos y el tiempo se nos pasa volando», agrega, reflejando el disfrute de sus encuentros.

La filosofía de Solidarios se basa en la creación de vínculos horizontales y cercanos. No se trata de «salvar» a nadie, sino de acompañar y mejorar la calidad de vida de las personas, ofreciendo un espacio para la expresión y la escucha. Los voluntarios, que dedican apenas dos horas semanales, reciben formación específica para combatir prejuicios y fomentar relaciones auténticas.

Dos años después de aquel primer contacto, Diego asegura que la relación ha madurado significativamente. Para Nieves, su voluntario «ya no es una persona que viene a visitarme. Es un amigo y forma parte de mi vida». Esta experiencia subraya el objetivo central del programa: generar lazos capaces de combatir no solo la soledad, sino también el sentimiento de marginación en la sociedad. La historia de Nieves y Diego nos invita a reflexionar sobre la importancia de detenernos, bajar el ritmo y dedicar tiempo a los demás, demostrando que el envejecimiento no tiene por qué ser sinónimo de aislamiento.

Fuente original: Infobae