Florencio Varela: se cumplen cuatro años de la masacre que continúa impune

A cuatro años de la denominada Masacre de Florencio Varela, en la que cuatro amigas fueron baleadas cuando regresaban de bailar en el partido bonaerense de Florencio Varela y dos de ellas murieron, sus familias continúan reclamando para que haya justicia y que el caso no quede impune.

 

El doble crimen de Denisse Juárez (17) y Sabrina Barrientos (16) fue cometido el 11 de febrero de 2017 en la avenida Senzabello y Los Andes, cuando junto a otras dos amigas esperaban el colectivo de regreso a sus hogares tras haber ido a “Santa Diabla”, un boliche ubicado en la localidad de Florencio Varela, al sur del Gran Buenos Aires.

Existen pocas certezas y muchas dudas en la causa sobre uno de los hechos policiales más conmocionantes de la historia de Florencio Varela que está archivada.

Hace cuatro años, en la mañana del 11 de febrero del 2017, cuatro jovenes mujeres fueron baleadas a quemarropa en una de las avenidas más transitadas de Florencio Varela y a no más de 500 metros de la Jefatura de policía que en ese entonces comandaba el Comisario Mongelos, actual Secretario de Seguridad de la comuna.

Dos de ellas, Sabrina Barrientos (16) y Denise Juárez (17), murieron y mientras que sus dos amigas, Magaly Pineda y Némesis Nuñez, de 15 y 16 años, lograron sobrevivir. La mayor de las víctimas recibió nueve tiros y su amiga cuatro, mientras que las sobrevivientes sufrieron tres y dos disparos, respectivamente. Fueron casi 20 balazos en 10 segundos

 

Sabrina y Denis, las adolescentes acribilladas. La primera tenía 16 años, la segunda, 17

 

 

 

Aquella mañana sus cuerpos quedaron tirados en el asfalto lleno de sangre. Una de las sobrevivientes, tirada sobre su amiga muerta, grita que quiere irse a su casa. La otra apenas se mueve. Intenta hablar, pero no puede: un tiro le atravesó la garganta.

Los peritos que trabajaron en el lugar recogieron once vainas servidas de una pistola calibre 9 milímetros y cuatro proyectiles de esa misma arma.

Como ese tipo de pistolas carga un máximo de 18 proyectiles (17 en el cargador más uno en la recámara) se cree que el asesino tenía otra arma, la tuvo que recargar para seguir disparando o contaba con un cargador especial que permite colocar más balas.

 

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La investigación policial está plagada de fallos y la masacre de Varela aún hoy sigue impune.

Por el caso habían detenido a un vigilador privado, Luis Esteban Weiman, el ex novio de Denise y por entonces de 36 años, fue detenido luego de determinarse que, tras terminar la relación, hostigaba a su ex pareja y conocía a las cuatro jóvenes.

Un peritaje de barrido electrónico realizado 24 horas después de su detención y luego analizadas por expertos del Poder Judicial en la Asesoría Pericial de La Plata en busca de restos de deflagración de pólvora, determinó que no tenía rastros en sus manos de haber disparado un arma de fuego.

Además, cuando el vigilador fue detenido en su casa de la calle Pringles 441, en la localidad bonaerense de Florencio Varela, ubicada a 13 cuadras de la masacre, encontraron seis cartuchos nueve milímetros.

En la escena del crimen, situado en el cruce de la Avenida Senzabellos y la calle Los Andes, a quince cuadras de la Comisaría 3° de Florencio Varela, los investigadores incautaron once vainas servidas de una pistola calibre nueve milímetros, similar a lo hallado en la casa del sospechoso.

 

 

Sin embargo, Weiman luego fue liberado por falta de pruebas y porque no fue reconocido por ninguno de los tres testigos presenciales de la masacre en ruedas de reconocimiento dispuestas por la fiscalía.

Durante la instrucción de la causa también fue apresado, aunque por la tenencia de un arma robada y no por la masacre, un joven, mientras que fue notificado en el marco del expediente un tercer hombre aunque nunca fue imputado.

 

 

Las cámaras de seguridad, logran captar los momentos previos al ataque. A las 6 de la mañana, se ve a las cuatro adolescentes, conversando en la parada del colectivo, sentadas en el cordón de la vereda. Allí se observa que aparece la figura borrosa de un joven, desde la calle Los Andes hacia la parada de micros de Senzabello.
En tanto, un auto color bordó pasa por el lugar y se observa que las chicas le arrojan algo, después se sabrá que es un remis.

Al tiempo, se observa a otro joven de figura borrosa que se les va acercando lentamente. Luego se agacha como si fuese a sentarse, pero se queda en posición de cuclillas amenazante y muy cerca de las cuatro chicas.

A las 06.04.47 los fusilamientos están en marcha. El primer balazo ya fue disparado. El ejecutor tarda sólo diez segundos en tirar y salir corriendo. La última vez que se lo puede ver, se escapa por Diagonal Granaderos y Monteagudo.

Son 9 los cuerpos que tiene la investigación, más de 10 mil fojas, de una causa que fue manejada mal desde el principio con una escena del crimen que no fue resguardada, donde la policía permitió que cualquier persona tocara a las víctimas y hasta los elementos que podrían usarse para el esclarecimiento del hecho.

Luego el Fiscal Busto Rivas fue apartado y la causa quedó en manos de la titular de la UFI 3, la cual trabajó hasta la aparición de la hipótesis del menor, situación que derivó la investigación al Fuero de Responsabilidad Juvenil.

 

 

Luego del hecho, las víctimas, como suele pasar, fueron juzgadas por su edad o forma de vestir. Mientras tanto, su familia clama para que ellas también sean incorporadas en la lista de femicidios.

Este jueves se cumplieron cuatro años de la masacre y la pandemia obligó a las familias a suspender los clásicos homenajes a las víctimas. Sus familias continúan reclamando para que haya justicia y que el caso no quede impune.

 

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