Brasil: Por primera vez desde 1912, Río de Janeiro no podrá bailar al ritmo del Carnaval

El Carnaval de Río de Janeiro fue suspendido por primera vez en su historia a raíz de la pandemia de Covid-19. Millones de turistas lamentan la cancelación de una de los festejeos que debían comenzar hoy, mientras que para los brasileños, las pérdidas económicas son incalculables.

 

Hoy pocos turistas ocupan la ciudad, una postal extraña, ya que para esta fecha, a través de toda su historia los cariocas ya estaban ya listos para vivir una semana de fiestas con la celebración del Carnaval más grande del mundo.

Del 12 al 17 de febrero, millones de personas iban a ser testigos de uno de los eventos más conocidos en cada rincón del planeta. Los desfiles, las carrozas, los trajes coloridos que representan el arte y la historia brasileña quedaron guardados.

En el contexto de pandemia por coronavirus, el Carnaval de Río de Janeiro fue cancelado. El evento ya había sido aplazado desde su fecha original, en febrero, hasta julio, debido a los contagios de Covid-19.

Será la primera vez en más de 100 años que la ciudad brasileña no celebra sus tradicionales desfiles y fiestas, que durante el 2019 contaron con 2,1 millones de visitantes. Es otro golpe para el turismo de Río, en donde tampoco habrá fiesta de fin de año en Copacabana.

 

El Sambódromo de Río de Janeiro, donde normalmente desfilan las escuelas de samba, vacío. (PH: Antonio Lacerda / EFE)

 

Brasil reportó el 26 de febrero de 2020 su primer caso de coronavirus. El Carnaval de Río había terminado justo un día antes. Nadie imaginaba entonces que la amenaza del nuevo coronavirus persistiría hasta 2021.

Hoy, Río de Janeiro lamenta que, por primera vez desde 1912, no podrá bailar al ritmo del Carnaval.

Ya el 24 de septiembre, las escuelas de samba que dados los riesgos del Covid-19, suspendían los desfiles del año próximo, previstos para febrero.

Días después, los “blocos”, las fiestas callejeras que acompañan las paradas, coincidían con esa decisión:  “No podemos ser irresponsables y llevar multitudes a las calles”, dijo entonces Rita Fernandes, Presidenta de Os Blocos da Sebastiana, que reúnen a un millón y medio de personas en sus celebraciones.

 

Bailarines del carnaval de Río de Janeiro, Brasil. 24 de febrero de 2020.
Carnaval de Río de Janeiro, Brasil. 24 de febrero de 2020. (PH: ©AFP)

 

Las pérdidas para los comerciantes están estimadas este año en 509 millones de dólares. En 2020, los 2,1 millones de turistas -de los cuales cerca de 500.000 extranjeros- dejaron cerca de 717 millones de dólares de ingresos, un récord para la “cidade maravilhosa” que en los últimos años venía aumentando el número de visitantes.

Antes de anular el carnaval, las autoridades brasileñas propusieron aplazarlo para el mes de julio, sin embargo, la Alcaldía de Río de Janeiro optó por cancelarlo definitivamente por dificultades logísticas para su organización.

 

(PH: AP)

 

 

“Nunca escondí mi pasión por el Carnaval y la clara percepción que tengo de la importancia de esta manifestación cultural para nuestra ciudad, pero me parece sin sentido que imaginamos que, a esta altura, tengamos condiciones de realizar el Carnaval en julio”, afirmó el Alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, del MDB, en un mensaje en su cuenta en Twitter.

“Esta celebración exige una gran preparación por parte de los órganos públicos y de los gremios e instituciones vinculados al samba. Algo imposible de hacer en este momento. De esa forma me gustaría informar que no tendremos carnaval en la mitad del año en 2021”, agregó Paes.

“En 2022 podremos (todos debidamente vacunados) celebrar la vida y nuestra cultura con toda la intensidad que se merece”, agregó.

 

“Este año no lo será, pero es por una buena razón: ¡salvar vidas!”, publicó el Alcalde en su cuenta de Twitter

 

La cancelación de su principal evento turístico supone un duro golpe para una ciudad que el 31 de diciembre también se quedó sin su tradicional fiesta de fin de año, que todo último día del año atrae a hasta 3 millones de personas a la playa de Copacabana. Esto supone un duro golpe para las miles de familias que sobreviven en torno a la preparación y la ejecución de estos eventos. Miles de cariocas viven de la organización del Carnaval, principalmente en los galpones en que las escuelas de samba confeccionan sus disfraces y lujosas carrozas alegóricas.

 

(PH: AP)

 

Con la suspensión del Carnaval están en juego unos 100.000 puestos de trabajo en el sector cultural, en la hostelería y en la gastronomía. Según los informes de los medios de comunicación, ya se han perdido 20.000 puestos de trabajo en la industria hotelera y casi 10.000 en la industria de la restauración en el transcurso de la pandemia.

Este año, sólo el 35% de las plazas hoteleras de Río están reservadas para los días de Carnaval. Con reducciones de precios del 30%, los hoteles esperan poder ocupar al menos la mitad de las habitaciones a corto plazo.

El año pasado, la ciudad registró un Carnaval récord, con una ocupación hotelera del cien por ciento, un total de 2,1 millones de turistas y un volumen de negocio de unos 600 millones de euros. Normalmente, se calcula que 1,5 millones de turistas celebran el carnaval en la ciudad, de los cuales el doce por ciento proceden del extranjero.

 

(PH: Civitatis)

 

En Brasil, literalmente, miles de personal viven viven del Carnaval todo el año, por lo que la cancelación de los festejos presenta una situación dramática para muchos.

El principal problema es el carácter informal de las relaciones laborales entre las escuelas de samba y sus cientos de empleados. El pago se realiza en efectivo, no se pagan las cotizaciones sociales ni los seguros sociales. Las escuelas de samba, que siempre andan escasas de dinero, no tienen medios para seguir contratando al personal ahora que sus actividades se han paralizado. Y estos están ahora sin seguridad social.

 

Carnaval solidario: en lugar de disfraces, en las escuelas de samba se empaqueta comida y la distribuyen entre los empleados

 

“Como en todas las escuelas de samba, los empleados son los más perjudicados”, relató a la agencia de noticias DW, el Director de Carnaval de la escuela de samba “Viradouro”,  Alex Fab, . “E indirectamente, los proveedores también se han visto afectados”. Todo un grupo de personas que habitualmente trabajaban en carnavales “están tratando de reinventarse” aunque este no sea el mejor momento.

“Viradouro” es una de las pocas escuelas de samba que, a pesar de la cancelación del carnaval, intenta mantener el empleo del personal. Por ejemplo, un grupo reducido ya está trabajando en ideas para los desfiles de 2022. “Podríamos mantener así a 20 de los 200 empleados”.

“El hecho de que tengamos que pasar este a año sin carnaval no hará más que aumentar la nostalgia de la gente”, asegura el director Alex Fab. “Si Dios quiere, pronto tendremos las vacunas, y entonces el próximo carnaval será el mayor de la historia”.

 

(PH: AP)

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