Báez Sosa: Los rugbiers acusados por el asesinato de Fernando piden la nulidad de Juicio

En el último día de plazo, el abogado defensor de los ocho imputados por el crimen de Fernando Báez Sosa, realizó una presentación en la que se solicita la nulidad de la elevación  a Juicio y, además, comunica la decisión de no ser juzgados por un Jurado Popular.

 

Los rugbiers acusados por el asesinato a golpes a Fernando Báez Sosa, en enero de 2020 en la Ciudad balnearia de Villa Gesell, comunicaron en el expediente de la causa  su decisión de no ser juzgados por un Jurado Popular y solicitaron la nulidad de la elevación a juicio, según informaron este lunes fuentes judiciales.

El abogado defensor, Hugo Tomei, presentó hoy, en el último día de plazo, su oposición a la elevación a juicio solicitada  por la Fiscal de la causa, Verónica Zamboni. Tomei solicita la nulidad con el argumento de que, desde el punto de vista de la defensa, no está claro qué hecho le imputa Zamboni a cada uno de sus ocho defendidos.

Además, el abogado le confirmó al Magistrado que en caso de ir a juicio, renuncia a la posibilidad de que el debate se haga ante un jurado popular y opta por un tribunal colegiado.

De acuerdo a las mismas fuentes, la defensa entiende que la divulgación reiterada de los elementos de la instrucción, así como las manifestaciones dirigidas hacia los imputados por partes de los abogados de la familia Báez Sosa, Fernando Burlando y Fabián Améndola, impediría que los eventuales integrantes de un jurado lleguen a esa instancia sin prejuicios o preconceptos sobre los hechos.

 

Fernando, de 18 años, fue asesinado a golpes en Villa Gesell

El pedido de elevación a juicio de la causa fue realizado por la fiscal el 17 de noviembre pasado cuando solicitó que sean juzgados los ocho rugbiers que continúan detenidos por el hecho.

Máximo Thomsen (20), Ciro Pertossi (20), Luciano Pertossi (19), Lucas Pertossi (21), Enzo Comelli (20), Matías Benicelli (21), Blas Cinalli (19) y Ayrton Viollaz (21), cumplen prisión preventiva en la Alcaidía N° 3 del penal de Melchor Romero,  imputados como coautores del delito de “homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas”. La pena establecida es de prisión perpetua.

Zamboni pidió además el sobreseimiento de Alejo Milanesi (19) y Juan Pedro Guarino (19), quienes se encuentran en libertad, imputados como partícipes necesarios.

Tras este requerimiento, los abogados que representan a los padres de Fernando, Graciela Sosa y Silvino Báez, acordaron con el planteo de la Fiscal, aunque rechazaron el sobresemiento de Milanesi, al que consideraron prematuro, y presentaron una acusación particular para que sea sometido a juicio junto a los otros ocho.

Burlando y Améndola consideraron que la eventual responsabilidad de Milanesi en la “coautoría funcional” del crimen debe definirse en un proceso oral.
Además, los abogados entienden que se debe seguir investigando la posible intervención del denominado “sospechoso número 11”, identificado en el expediente como Tomás Colazzo.

 

Los rugbiers de vacaciones en Gesell, antes del asesinato

 

Según consta en el pedido de elevación a juicio de 343 páginas, el asesinato de Fernando Báez Sosa estuvo planeado y hubo una división de roles para atacar a traición. De acuerdo al escrito, existió una división de roles: una vez en la calle, para ejecutar el plan, los ocho rugbiers se dividieron: cinco de ellos (Máximo Pablo Thomsen, Ciro Pertossi, Enzo Comelli, Matías Franco Benicelli y Blas Cinalli) fueron a buscar a Fernando, “lo tomaron desprevenido y de espaldas” y “comenzaron a golpearlo en distintas partes del cuerpo”. Cuando el joven de 18 años cae al piso, y “aprovechándose aún más de esa situación de indefensión”, proceden a darle un golpe brutal, una patada que le provocó su deceso en forma casi inmediata, al causarle “un paro cardíaco producido por shock neurogénico debido a un traumatismo de cráneo”.

Mientras tanto, los otros tres (Ayrton Michael Viollaz, Lucas Fidel Pertossi y Luciano Pertossi) formaron una especie de cordón para bloquear la defensa que podría haber salvado a Fernando, separando y golpeando a sus amigos.

 

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