Día Mundial contra la Lepra: la enfermedad de la ‘pobreza’ que no termina por desaparecer

La lepra es una enfermedad que ha afectado a la humanidad durante miles de años y, sin embargo,sigue estando presente.

 

Según las últimas cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2019, se detectaron un total de 202.185 nuevos casos de lepra o enfermedad de Hansen en 120 países del mundo, principalmente en países con sistemas sanitarios débiles

De acuerdo a la OMS, India es el país más afectado (con más de 127,000 casos en 2013), seguido de Brasil (31,000), Indonesia (cerca de 17,000) y dos países africanos, Etiopía y República Democrática del Congo (entre 3,500 y 4,000 nuevos casos).

La lepra está presente en gran parte del mundo, principalmente en África y el Sureste Asiático, pero cerca del 80% de todos los casos nuevos ocurren en India, Brasil e Indonesia.

La lepra es una enfermedad infecto-contagiosa crónica que afecta preferentemente a la piel y a los nervios periféricos, y en ocasiones a las mucosas y órganos internos. La produce un bacilo llamado Mycobacterium leprae.

Los síntomas habituales son manchas en la piel que persisten y tienen adormecimiento, o donde no se siente el calor o dolor. También puede haber hormigueos en pies y manos o pérdida de la sensibilidad en alguna parte del cuerpo.

Cuando se tarda en el diagnóstico puede haber hemorragia nasal, heridas y deformaciones.

El trastorno de sensibilidad, que puede ir desde un leve adormecimiento (hipoestesia) a una anestesia total, ocasiona en los casos más avanzados la producción de heridas que pueden infectarse, produciendo daños que provocan discapacidades y deformidades de por vida.

Manchas en la piel que persisten y tienen adormecimiento, o donde no se siente el calor o dolor. También puede haber hormigueos en pies y manos o pérdida de la sensibilidad en alguna parte del cuerpo.

Cuando se tarda en el diagnóstico puede haber hemorragia nasal, heridas y deformaciones.

El trastorno de sensibilidad, que puede ir desde un leve adormecimiento (hipoestesia) a una anestesia total, ocasiona en los casos más avanzados la producción de heridas que pueden infectarse, produciendo daños que provocan discapacidades y deformidades de por vida.

 

El diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno y adecuado son dos pilares fundamentales para el control de la enfermedad.

Pero la lepra sigue siendo una enfermedad mal entendida por la sociedad, subrayan los expertos.

En partes del mundo se sigue temiendo a los enfermos de lepra y persisten las antiguas percepciones sobre el trastorno como una “maldición bíblica”.

La estigmatización de la lepra viene del concepto de la enfermedad como maldición bíblica

Aunque la lepra se transmite de forma similar que el resfriado común, es mucho menos infecciosa que éste.

El bacilo se multiplica lentamente y la mayoría de la gente tiene inmunidad natural, así que no contrae la enfermedad aunque se vea expuesta.

Pero en muchas comunidades se sigue pensando en la lepra como una enfermedad altamente contagiosa.

E incluso aquéllos que no tienen discapacidades visibles, sufren por la discriminación que a menudo acompaña a la palabra “lepra”.

“Todavía hay más de 100 leyes discriminatorias en contra de personas afectadas por lepra en unos 50 países. La mayoría de estas leyes existen en India”, explica Alice Cruz, del ACNUDH.

“Estamos hablando de una discriminación institucionalizada que viola los tratados internacionales de derechos humanos”.

Estas leyes, agrega, incluyen la segregación, solicitar el divorcio porque el cónyuge tiene lepra, la prohibición de utilizar el transporte público, entre otras.

A principios del siglo XX, en la “isla de los muertos vivientes” de Culión en Filipinas, albergó la mayor colonia de leprosos del mundo. Hoy, apenas veinte enfermos residen todavía en el lugar (FOTO: EFE)

En América Latina, los países que informaron tener más de 100 casos fueron Brasil, Argentina, Colombia, Cuba, República Dominicana, México, Paraguay y Venezuela.

Sin embargo, el 94% de todos los casos en la región ocurrió en Brasil, donde la enfermedad está asociada a la pobreza y el hacinamiento, registrándose la gran mayoría de los casos en las regiones más pobres del país: en el norte, noreste y centro oeste.

La lepra es de muy difícil contagio; sin embargo, en Argentina aún se detectan entre 300 y 400 casos nuevos por año.

La detección precoz de la lepra sigue siendo la mejor herramienta para reducir las lesiones físicas y acelerar la curación. El tratamiento de esta enfermedad es gratuito en todo el país.

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