Crimen de Villa Gesell: Un año sin Fernando Báez Sosa

A un año del asesinato de Fernando Báez Sosa por un grupo de rugbiers en Villa Gesell, la investigación se encuentra cerrada, mientras que los últimos detalles se definen en los Tribunales de Dolores.

 

A un año del crimen de Fernando Báez Sosa, el joven asesinado por un grupo de rugbiers de la Ciudad de Zárate a la salida de un boliche en la localidad balnearia de Villa Gesell, su madre aseguró que el momento más duro de su vida fue haber recibido “la noticia más cruel”, que es la muerte de un hijo, dijo que ya no volverá a ser feliz y que anhela “que se fije fecha de juicio oral” para que todos los imputados sean condenados.

Graciela Sosa, en declaraciones a Télam, recordó a su hijo como “un chico solidario, bueno” y “amigo de sus amigos” y consideró que los rugbiers detenidos por el crimen “son todos culpables, todos tuvieron un rol” y que “la forma en que masacraron a Fernando es imperdonable”.

 

La colecta de alimentos no perecederos en Parque Rivadavia.

Desde el crimen de su hijo, tanto Graciela como su esposo, Silvino Báez, mantuvieron la memoria de su hijo con acciones solidarias y una de ellas fue organizada para este domingo, para homenajearlo, en la que realizarán con todos los amigos de Fernando una colecta solidaria donde juntarán alimentos no perecederos y útiles escolares. La colecta se realizará de 10 a 19 en el centro del Parque Rivadavia, ubicado en el barrio porteño de Caballito.

 

 

La Causa de un hecho que conmovió al país:

 

El crimen de Fernando, de 18 años, ocurrió la madrugada del 18 de enero pasado, cuando fue atacado a patadas y trompadas por un grupo de rugbiers a la salida del boliche “Le Brique”, en pleno centro de Villa Gesell.

De acuerdo con el Fiscal General de Dolores, Diego Escoda, y según consta en el pedido de elevación a juicio de 343 páginas, el asesinato de Fernando Báez Sosa estuvo planeado y hubo una división de roles para atacar a traición.

Según pudo reconstruirse durante la investigación, hubo una discusión previa dentro del boliche, entre los amigos de la víctima, la víctima y los acusados. A raíz de este altercado, los 8 imputados son sacados lugar, situación ésta que quedó registrada por las cámaras de seguridad del local bailable Le Brique, donde ambos grupos se encontraban esa noche.

 

Fernando Báez Sosa tenía 18 años

 

Una vez en la calle, para ejecutar el plan, los ocho rugbiers se dividieron en dos grupos: cinco de ellos -Máximo Pablo Thomsen, Ciro Pertossi, Enzo Comelli, Matías Franco Benicelli y Blas Cinalli- fueron a buscar a Fernando, lo tomaron desprevenido y de espaldas para luego comenzar a golpearlo en distintas partes del cuerpo. Cuando el joven de 18 años cae al piso, aprovechándose de esa situación de indefensión, le dan un golpe brutal, una patada que le provocó su deceso en forma casi inmediata, al causarle “un paro cardíaco producido por shock neurogénico debido a un traumatismo de cráneo”.

Mientras tanto, los otros tres -Ayrton Michael Viollaz, Lucas Fidel Pertossi y Luciano Pertossi- formaron una especie de cordón para impedir que los amigos de Fernando pudieran auxiliarlo y, además, los golpearon varias veces.

 

Horas después del hecho, fueron detenidos diez rugbiers oriundos de la Ciudad bonaerense de Zárate que se hallaban durmiendo en una casa a pocas cuadras del boliche en el que fue asesinado el joven.

También fue detenido un joven remero llamado Pablo Ventura, quien fue involucrado en el caso por alguno de los rugbiers, aunque fue liberado cuatro días después y sobreseído en la causa porque se determinó que esa noche no había salido de la casa de sus padres en Zárate.

 

El lugar donde asesinaron a Fernando, convertido en santuario (PH: LA NACION – Tomás Cuesta)

 

Finalmente, quedaron imputados por el hecho Máximo Thomsen (20), Ciro Pertossi (20), Luciano Pertossi (19), Lucas Pertossi (21), Enzo Comelli (20), Matías Benicelli (21), Blas Cinalli (19) y Ayrton Viollaz (21).

La investigación está terminada y el 17 de noviembre pasado la Fiscal a cargo del caso, Verónica  Zamboni,  pidió que  pase a Juicio Oral. Las imputaciones contra los ocho acusados son por el delito de homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas, que comprende la pena de prisión perpetua. Además se incluyeron las acusaciones de lesiones leves por la golpiza a los cinco amigos de Báez Sosa, que estuvieron presentes en la noche del crimen.

En tanto, la Justicia sobreseyó a Juan Pedro Guarino (19) y Alejo Milanesi (19) por entender que no participaron del ataque, aunque la defensa solicitó que éste último sea también enviado a juicio, que aún no tiene fecha de inicio.

 

Los acusados en la casa que alquilaban en Villa Gesell.

 

Fernando Burlando y Fabián Améndola, los abogados que representan a los padres de Báez Sosa, coincidieron en la elevación a juicio de los ocho rugbiers y el sobreseimiento de Guarino, pero pidieron que Milanesi también vaya a juicio. Explicaron en su presentación que el joven presentaba un rasguño en uno de sus brazos que podría ser de la pelea y que un testigo lo identificó parcialmente en la rueda de reconocimiento.

 

Guarino y Milanesi (PH: Diego Medina)

 

El siguiente paso en la causa es la respuesta de la defensa cargo del abogado Hugo Tomei, que tiene plazo para hacerlo hasta el 1 de febrero, cuando se retome la actividad judicial tras la feria de enero. Tomei puede pedir que vayan a juicio, el sobreseimiento o algún planteo de nulidad de la causa, como ya hizo durante la investigación del crimen.

Una vez que la defensa de los acusados responda, el Juez Mancinelli tiene cinco días para resolver. Cualquier decisión que tome puede ser revisada por la Cámara Penal de Dolores, aunque se da por hecho que la decisión será la de enviar a los acusados a Juicio.

Entonces, el Juez deberá convocar a una audiencia oral -que por la pandemia será por videoconferencia- para preguntarle  a cada uno de los acusados si quieren ser juzgados por un jurado popular de 12 ciudadanos o por un tribunal de jueces.

En la Provincia de Buenos Aires hay juicios por jurados desde 2015 y la ley 14.543 establece que es el acusado el que decide la forma en que quiere ser juzgado. Acerca del juicio, Fiscal Diego Escoda declaró en distintos medios que la intención es hacerlo este año.

Este fin de semana, información de Télam detalló que la defensa de los rugbiers, a cargo del abogado Hugo Tomei, descartará la opción del jurado por considerar que la imparcialidad no estaba garantizada. Sin embargo, ningún pedido fue presentado hasta el cierre del horario judicial el viernes último en el Juzgado de Garantías N°6.

 

Los ocho imputados, se encuentran alojados en la Alcaldía N° 3 de Melchor Romero en La Plata (PH: Marcos Gómez)

 

Mientras tanto, los ocho rugbiers pidieron la prisión domiciliaria. El argumento para este pedido es que no están condenados por lo que son técnicamente inocentes, que tienen un arraigo -un domicilio- donde continuar la detención y que pueden ser controlados por una pulsera electrónica.

En este marco, el Juez Mancinelli pidió 3 informes antes de decidir. Uno para determinar si sus domicilios son aptos para el monitoreo de la pulsera y otro es un estudio socioambiental en sus casas, y ambos fueron favorables. Aún resta un peritaje psicológico sobre cada uno de los acusados que se demoró por la pandemia del coronavirus y que se realizará entre el dos y el 11 de febrero. Una vez que se presenten los resultados, el Juez decidirá si siguen en la cárcel o les otorga la detención domiciliaria.

Según la Ley 24.660, la prisión domiciliaria está prevista para mayores de 70 años, mujeres embarazadas, madres de un menor de 5 años o discapacidad y enfermos terminales.

Al respecto, el Fiscal Escoda ,consultado por Infobae, opinó que “De lo contrario, tiene que haber circunstancias de excepción que convenzan al juez que no existe peligro de fuga, ni entorpecimiento de pruebas. Desde mi punto de vista, es difícil que les otorguen la domiciliaria”.

“Esperamos que se lleve adelante el juicio y que los padres de la víctima, puedan seguir adelante con su vida, con alguna sensación de que hubo Justicia. Por supuesto nada ni nadie va a reparar la pérdida de un hijo, de una vida humana. Por más perpetua, o por más pena que haya, es irreparable”, manifestó Escoda.

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