Merlo: arrojaron al fuego a un familiar del acusado del crimen de un colectivero

Un grupo de personas desvalijó la vivienda del hombre y la incendió. El herido, es un joven de 20 años, cuñado de uno de los sospechados de matar a un colectivero durante un asalto.

 

Un familiar de uno de los detenidos por el asesinato de un colectivero de “La Perlita” cometido el martes pasado, resultó herido luego de que un grupo de vecinos incendiara su vivienda y luego lo arrojara a una fogata acusándolo de haber participado en el crimen.

La víctima del ataque ocurrido este sábado por la noche, es Nicolás Herrera, tiene 20 años y es el hermano de la actual pareja de Jonathan Acosta, de 27 años, detenido por el crimen de Federico Rivero, el colectivero de 43 años que fue asesinado el pasado martes.

 

Según fuentes policiales, que el joven agredido se encontraba, junto a su hermana y otras personas, en la vivienda de la calle Marcos Sastre al 1300 de la ciudad de Merlo, cuando un grupo de personas enardecidas se reunieron frente a la casa y comenzaron a arrojar piedras y palos. Mientras uno de ellos ingresaba a la casa y amenazaba a todos con un cuchillo, otro grupo de vecinos prendió fuego el domicilio, tomó a la víctima por la fuerza y lo arrojaron a las llamas.

La vivienda quedó completamente destruida, mientras que Herrera se encuentra internado en grave estado con lesiones por quemaduras que le comprometieron la vía aérea y tuvo que ser intubado.

Según testigos, todos los atacantes son vecinos del barrio que reaccionaron ante la constante inseguridad que se vive en la zona. Además, aseguran que es conocida la participación de Herrera y otros miembros de la familia en gran cantidad de delitos ocurridos en la localidad.

Por el asesinato de Federico Rivero se encuentran detenidos Jonathan Acosta y Sergio Armoa, quien en las últimas horas se negó a declarar ante el fiscal del caso, Fernando Capello. Al ser detenido, Acosta manifestó tener síntomas compatibles con covid-19, por lo que se le realizó un primer testeo que dio negativo y ahora se espera el resultado de una segunda prueba para confirmar si está infectado.

El crimen de Rivero ocurrió el último martes cerca de las 20, cuando el colectivero de la línea 312, fue con su esposa a hacer compras en su camioneta. Según contó la mujer, se detuvieron en un negocio situado en Sucre, entre Esquiú y Finocchietto, donde ella bajó a comprar mientras su marido la esperaba con el vehículo en marcha.

“En eso veo a dos (personas) en la ventanilla del lado de mi esposo, digo ‘lo estarán saludando’ y oigo que él cambia el tono de voz y dice ‘a vos qué te voy a dar’, ahí siento el tiro y el grito de él”, relató la mujer, “Lo mataron como un perro, le pegaban patadas cuando estaba en el piso”.

 

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