San Martín: Protesta de manteros frente a las puertas de la Municipalidad

Respetando la distancia y usando barbijo los “manteros unidos” esperaron en las puertas del Palacio Municipal que alguien los escuche. Piden poder trabajar.

 

SAN MARTÍN.- Este martes los vendedores callejeros que habitualmente extienden sus mantas y exhiben su mercadería sobre la Peatonal Belgrano, en el corazón de este Distrito bonaerense, se apostaron en la puerta de la Municipalidad con una sola consigna: que las autoridades municipales les permitan trabajar.

Con barbijo y respetando la distancia social, los “Manteros Unidos” se reunieron en la Plaza Central para hacer visible su reclamo por la defensa del derecho al trabajo.

Ya a mediados de mayo, los manteros realizaron su reclamo sobre la peatonal Belgrano y recibieron como respuesta un despliegue policial enviado por el Municipio. La situación de los  trabajadores informales es realmente crítica en uno de los Distritos más golpeados por el coronavirus  y que vive en una permanente crisis habitacional y de empleo desde mucho antes que comience la pandemia.

Lo cierto  es que hasta fines del año pasado, el entonces Intendente Gabriel Katopodis, había permitido que los “manteros” llevaran a cabo su actividad comercial después de las 20 horas y hasta las 24, como una medida para relajar la tensión con los comerciantes de la zona y los reclamos generados por la competencia desleal.

La pandemia provocó una crisis en innumerables  aspectos a nivel mundial. En Argentina la cuarentena obligatoria ha logrado frenar la velocidad del contagio del coronavirus, pero además, como en muchos países, impone un freno a la actividad económica que perjudica a varios sectores, principalmente al comercio.

Los comerciantes del conurbano bonaerense se encuentran enfrentando un difícil momento, con locales cerrados o con actividad restringida. Los mecanismos de ventas online y reparto por delivery no generaría más que entre el 10 y el 20% del movimiento normal. Muchos  están desesperados por la crisis que se vive por el Covid-19. Algunos piensan en cerrar, mientras que otros en endeudarse para mantener sus negocios.

Mientras tanto, los “manteros” se organizaron y, en 2017, eligieron delegados para fortalecer su lucha por el derecho al trabajo.

El conflicto entre comerciantes y vendedores callejeros no es nuevo. Los reclamos de ambas facciones son legítimos, porque a uno y otro los une la necesidad.

La solución a esta problemática sólo la tiene el Gobierno local, que, en medio de la crisis por el coronavirus, deberá inmediatamente implementar políticas públicas tendientes incorporar a los manteros al mercado formal  para su inserción paulatina en la actividad comercial dentro de los parámetros establecidos por la cuarentena.

 

 

 

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