Los vecinos intentaron incendiar la casa de un hombre acusado de violar a una nena de 13 años al que le otorgaron prisión domiciliaria con la excusa del coronavirus

Pedro Olmos, de 68 años, abusó de una vecina en el cumpleaños de su nieto. Estuvo prófugo durante cinco meses y fue detenido en la puerta de su casa. Tuvieron que trasladarlo a una comisaría para protegerlo.

Pedro Olmos, de 68 años, oriundo de Burzaco, está acusado de violar a su vecina de apenas 13 años de edad. Después del hecho, Olmos estuvo prófugo durante cinco meses y fue detenido en septiembre pasado en la puerta de su casa. A principios de abril, Olmos fue beneficiado con la prisión preventiva por el juez Víctor Violini: su edad y sus problemas de salud fueron considerados factores de riesgo frente al coronavirus.

Así, según reveló Infobae, fijó un domicilio a 50 cuadras de donde había cometido la violación para cumplir con el arresto domiciliario, a un remise de distancia de su víctima en su familia.

Así, los familiares de la víctima alertaron a sus nuevos vecinos y les indicaron donde vivía Olmos, divulgaron su dirección en redes sociales, pegaron carteles. Debido a esto, el viernes pasado, un grupo de vecinos intentó incendiar la casa donde vivía con él adentro. Al otro día, pidió ser traslado a una comisaría donde se encuentra en estos momentos. A través de su abogada, pidió fijar un nuevo domicilio en la periferia de La Plata, en la casa de un familiar.

Según resulta del expediente y confirmaron fuentes policiales, los familiares de la niña abusada recorrieron el nuevo barrio donde vivía Olmos el viernes pasado. Allí, pegaron carteles donde indicaban: “Violador en Arzeno con prisión domiciliaria. Abusó de una nena de 13 años”, se leía con la dirección exacta del domicilio de imputado.

Entonces varios de ellos se unieron y fueron al domicilio que señalaba el cartel. El grupo buscaba incendiar la casa donde estaba el abusador, ajusticiarlo. La familia de Olmos salió a la puerta a intentar calmar la situación. Los vecinos decidieron dejar de lado la revuelta si Olmos se iba de allí.

Inmediatamente, la defensa de Olmos pidió que sea trasladado a una comisaría para protegerlo y luego requirió el cambio de domicilio donde cumplir con la prisión domiciliariamientras espera el juicio abreviado con la pena a 8 años solicitado por la fiscal de instrucción de la causa. La acusación en contra del hombre es aberrante, un delito cargado de cinismo.

El 13 abril del 2019, Olmos organizó el festejo de cumpleaños de uno de sus nietos. El chico cumplía 13. Reunió a sus amigos y a la gente del barrio para pasar un tarde de celebración. Hasta habían alquilado un pelotero. Entre los invitados estaba M., la vecina, que asistió junto sus otros 8 hermanos: todos eran amigos del agasajado y su familia.Juan Carlos, de 27 años, el hermano mayor de M., es camionero y trabaja para una empresa de lácteos; se encarga del reparto por distintos locales del conurbano. Ese día había trabajado desde la madrugada hasta el mediodía y a la hora del evento se fue a dormir una siesta.

Entre las cuatro y las siete de tarde, mientras M. jugaba en el pelotero, Olmos la llamó. La agarró del brazo y se la llevó a la fuerza al fondo de la casa, a una casilla donde él vivía. Ahí, la encerró y la violó. Tras abusar de ella, Olmos le ofreció plata para que no dijera nada de lo que había pasado. Ella la rechazó y escapó como pudo. Después, Olmos, como si nada, volvió al cumpleaños.

Todo sucedió sobre la misma calle. Una casa al lado de la otra. Vecinos de toda la vida de ese suburbio al sur del Gran Buenos Aires. Olmos no se escapó de inmediato: se fugó una semana después de la violación

El 13 de septiembre, después de casi cinco meses prófugo, Olmos fue encontrado por la Bonaerense en la puerta de su casa y terminó en un calabozo de la comisaría 8° de Burzaco.

El 27 de marzo pasado, siete días después de decretada la cuarentena total, la defensora del imputado solicitó una morigeración de la prisión preventiva. El juez de garantías que tenía a cargo la causa se la negó, pero habilitó un traslado a la Alcaldía Departamental de Lomas de Zamora luego de meses en una comisaría.

Una semana después, el 3 de abril, la defensa del detenido presentó frente a la Cámara de Casación penal bonaerense un hábeas corpus que argumentaba que Olmos era un preso en condición de riesgo frente al coronavirus. Según el escrito, Olmos padecíahipertensión crónica y osteoporosis, sostenía que necesitaba atención de un gastroenterólogo y un cardiólogo. Así, el juez Violini hizo lugar al recurso y tomó por ciertos los argumentos del acusado sin contrastarlo con los informes médicos, según el abogado de la familia de la víctima.

El 4 de abril, Olmos abandonó la alcaldía de Lomas de Zamora y se dirigió a la casa en Burzaco, a 50 cuadras a donde había violado a la menor, para cumplir con el arresto domiciliario. Hasta el sábado pasado. Olmos volvió a una comisaría a la espera de que la Justicia acepte el nuevo domicilio que fijó en el expediente hasta que comience el juicio en su contra.

Fuente: Leonardo Scannone/INFOBAE

Vista desde la casa la víctima sobre la casa donde Olmos perpetró la violación (Nicolás Stulberg)

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